Sino fuera por la falta de garantía de una dictadura que no respeta los derechos individuales de sus ciudadanos la población de la demarcación estuviera desbordada de alegría, pero no es así, a la preocupación que tienen los residentes de la zona por la “búsqueda” de su subsistencia ahora se suma las de cámaras de televisión que observan los movimientos de cada uno de ellos de día y de noche.
El disgusto de los pobladores de las zonas afectadas no se hará esperar, el mercado negro que ha permitido la supervivencia de muchos de ellos está siendo amenazado, los cables de televisión satelital que se pasan los vecinos para poder ver una televisión variada y libre del control estatal están siendo amonestados, el tráfico de productos y el alquiler clandestino de extranjeros de la zona corren peligro.
En un país libre éste tipo de grabación está prohibido, a no ser que los vecinos del lugar por su seguridad así lo soliciten. No dude usted que desde un lugar oculto una mano lance una piedra o corte el cable que deshaga el aparato que los observa y no cierra los ojos ni para hacerse el sueco. La tecnología usada para fines ocultos no mellará las ansías de libertad del pueblo cubano.






